EL ABUELO


 Por: González de la Cruz Amador

Descanso dominical,  acomodando lo empolvado en un rincón de la casa; descubro un viejo radio que pertenece a la familia por un buen tiempo,  me distrajo de lo cotidiano,  amalgama de recuerdos empolvados;  buscando la primera conexión para ver alguna señal de vida en esta caja.

Aun  funciona pero no encuentro las estaciones que se impregnaron en mí, mejor apagado frente a mi hace más ruido en mi cabeza, las radio novelas, los comerciales y esa voz que nos contaba lo lindo de estar cada mañana con un poco de música de fondo   y saludando a quienes contaban en aquel tiempo con  una línea telefónica,  o una monea para darse esos lujos en las cabinas que por lo general se encontraban en las plazas.

Mis sentidos perciben el olor del cigarrillo del abuelo que se confundía con el humo de la leña, el tufillo del café recién tostado. Y esos aplausos que generaban tortillas recién hechas.

Curioso todo esto en un domingo  solo en casa,  y descubro al abuelo reflejado en el espejo.

LA ESQUINA



 Los cuerpos semi desnudos llegan a compartir la banqueta, la penumbra deja ver solamente siluetas; mujeres, hombres, mujeres en cuerpos de hombres, la nicotina y el humo de los escapes se confunden.

Placer, fantasías, mercado de carne viva, trajes, camionetas o a pie no importa el color de piel solo el oro la plata es el lenguaje.

 

 

Me abstrae de este espacio el reflejo de la luna y el cielo estrellado frente a mí, en un charco sobre el asfalto.

Gritos, discusiones, golpes. Un disparo acalla todo sonido, la esquina se vacía, un cuerpo se derrumba, el reflejo del cielo queda rojizo.

 

 

 

Es humano, es civilizado; mejor reviso la basura, ya me dio hambre.

Por: González de la Cruz Amador 

FIEL AMANTE



 Sus cuerpos se unían entre sabanas blancas de seda suave, leves quejidos que ahogaban el silencio.

De un golpe lo hacen despertar; todo el cuarto, la cama, la mujer se esfuma entre neblinas de pensamientos y realidades.

 Al abrir los ojos el contempla a un hombre de uniforme azul.

 _ he he mugroso _ Aquí no se puede dormir.

El cubierto de harapos y cara barbuda se levanta para perderse murmurando

_es temprano

_ volveré más tarde a soñar contigo Marisol.

 Por: Gonzalez de la Cruz Amador.

De la serie de cuentos vagabundos

LA HABITACIÓN



 Frente a la cruz que posa como guardián en la cabecera de la cama susurra una plegaria Mariela.

Busca en la cruz alguna respuesta, una melodía invade la habitación, un gorrión que se posa sobre la ventana; trata de tocarlo en un parpadeo su canto se transforma en un graznido, sus plumas cambian a un color negro; es ahora un cuervo que emprende su vuelo,………obscurece la habitación.

La mirada de Mariela regresa a la cruz, para descubrir su cuerpo en la cama pálido, frio; solo murmura ¿ya mate mi cuerpo, ahora que hago con mi alma?

 

Por: González de la Cruz Amador

MI DANZA CON LAS LETRAS



 Cuando más  cerca estoy  de tocar el cielo, despierto ……

el fuego consume la colilla del cigarro

quemándose entre los dedos?.....! pequeño Infierno¡

un trago amargo aplacara mi rabia

guardare tu foto en la cartera.

(a.g.c.)

LA FUERZA INTERIOR: ADAPTABILIDAD HUMANA EN ESPACIOS REDUCIDOS

  El ser humano tiene una capacidad única e impresionante: su adaptabilidad. A lo largo de la historia, hemos demostrado que, incluso en los...